Factores externos e internos que pueden afectar las proyecciones de crecimiento de Nicaragua

La entrevista la concedió el Dr. Arana mientras ejercía el cargo de Director Ejecutivo de FUNIDES. Actualmente es miembro de la Comisión Económica de FUNIDES

Por: Lic. Henry Peralta del Diario Nica.

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…no podemos tener un sistema electoral sobre el cual no hay credibilidad porque eso puede tornarse en contra del país y creo que si sabemos manejar la oportunidad que tenemos en las manos pudiésemos minimizar los impactos de este episodio (resultados electorales poco creíbles) sobre todo en los flujos de cooperación externa y de inversión, porque creo, y hay que decirlo, hay ciertos riesgos en el escenario de que vayamos a tener algunas consecuencias que castigarían a Nicaragua…”.

El Dr. Mario Arana, es un profesional con vastos conocimientos y experiencia en el ámbito económico, que lo convierten en una voz autorizada en la materia, ya que fue ministro de Economía, de Hacienda y Crédito Público y presidente del Banco Central de Nicaragua.

Actualmente, es el Director Ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), una organización no gubernamental, especializada en la realización de investigaciones y análisis sobre el desarrollo económico y social del país, cuya finalidad es generar un debate público y abierto alrededor de diversos tópicos de interés.

En la presente entrevista, el Dr. Mario Arana nos habla que existen factores externos (llámese desaceleración de la economía mundial) e internos (resultados electorales cuestionados) que pueden afectar las proyecciones de crecimiento de Nicaragua.

De igual manera, se refiere a los retos y desafíos que enfrentará el presidente Daniel Ortega durante su nuevo mandato, entre ellos duplicar el crecimiento económico y buscar una concertación de país.

El Dr. Mario Arana señala que Nicaragua debe continuar diversificando sus fuentes de cooperación externa y no depender de la ayuda venezolana, debido a que esto coloca a nuestro país en una situación de vulnerabilidad; y por último expresa que si no se maneja bien el conflicto con Costa Rica, por la construcción de una carretera paralela al río San Juan, esto podría hacerle mucho daño a nuestra economía.

Meses atrás, antes de las elecciones, FUNIDES proyectaba que Nicaragua tendría un crecimiento económico por el orden del 3.5% y el 4% del PIB, pero que si los resultados electorales no fuesen transparentes, las proyecciones podían sufrir una modificación… Ahora que ya sabemos que el presidente Ortega fue reelecto en medio de un cuestionado proceso electoral ¿qué tanto cambian las proyecciones de crecimiento que ustedes hacían?

Nosotros decíamos que este año la economía posiblemente iba a terminar un poco arriba de 4%, el crecimiento económico, y que el próximo año el crecimiento podría andar alrededor del 3.5%; sin embargo advertíamos que había una serie de nubarrones internacionales tanto como factores internos que podían modificar esa proyección hacia la baja dependiendo de lo que ocurriera, y el estimado era que podíamos caer prácticamente a un crecimiento del 0.5% del PIB, o sea nos quedaríamos sin crecimiento de complicarse el escenario internacional o haber complicaciones internas.

Desde el punto de vista internacional, si bien todavía tenemos el riesgo de que Europa caiga en una recesión, las expectativas por el momento parece que están más moderadas de lo que pensábamos hace unos 2, 3 meses atrás. Por lo tanto, sí hay una desaceleración de la economía mundial adicional y por tanto nos va a impactar posiblemente en nuestra proyección de crecimiento, pero tal vez no es tan significativo el impacto por el momento.

Por el lado interno, realmente va a depender mucho de cómo nos movamos como país, de qué es lo que hagamos. Ciertamente hay que reconocerlo, la experiencia electoral no ha salido con los elementos de credibilidad que se hubiese deseado y efectivamente hay cuestionamientos tanto internos como externos del proceso. Sí creo que está a la orden del día buscar una concertación de país, buscar cómo unimos las voluntades en Nicaragua hacia una visión de nación y enmendamos lo que hay que enmendar para asegurar una estabilidad de largo plazo.

Yo creo que ése es el reto principal de este país. Nicaragua en su historia ha crecido muy poco y por es que tenemos los niveles de pobreza y nos hemos convertido en el país más pobre de América Latina después de Haití.

Desde 1920 hasta la actualidad nuestro crecimiento por habitante promedio ha sido de 1% por persona anual. A ese ritmo nos tomaría 72 años duplicar el PIB. Ahora crecemos un poco más, pero no solamente debemos crecer a 3.5% que ha sido el promedio de los últimos años. Debemos crecer ojalá al doble y pudiésemos duplicar el PIB en 10 años, pudiésemos reducir la pobreza a la mitad en 10 años que es como han hecho muchos otros países. Entonces está al orden del día que Nicaragua sepa dar un salto, sepa construir una visión, un acuerdo de nación, una visión compartida que haga irrelevante los cambios de gobierno en el futuro, que al final de cuentas se administren de la misma manera, se rijan por las normas, por las leyes y no por el temperamento de algún individuo.

Entonces, yo creo que ése es un gran reto, porque en la medida que hacemos esa labor de crear una institucionalidad fuerte estamos sembrando estabilidad de largo plazo en el país que es lo que necesitamos, porque el atraso económico de Nicaragua tiene que ver con repetidos ciclos de inestabilidad a lo largo de su historia.

Yo creo que tenemos una oportunidad, va a depender de cómo la manejamos, Tenemos que movemos hacia construir o reconstruir digamos una visión más compartida de país. En principio se está poniendo sobre la mesa la posibilidad de crear un escenario donde realmente nos convocamos todos: partidos políticos, sectores empresariales, sectores laborales, gobierno, sociedad civil, y tratamos de armonizar una visión compartida que nos de garantía de una institucionalidad fuerte que nos produzca estabilidad de largo plazo, lo que significa y en estos momentos se está poniendo sobre la mesa que no podemos tener un sistema electoral sobre el cual no hay credibilidad porque eso puede tornarse en contra del país y creo que si sabemos manejar la oportunidad que tenemos en las manos pudiésemos minimizar los impactos de este episodio sobre todo en los flujos de cooperación externa y de inversión, porque creo, y hay que decirlo, hay ciertos riesgos en el escenario de que vayamos a tener algunas consecuencias que castigarían a Nicaragua. Ojalá que no sea ése el caso.

Hay que cuidar especialmente la inversión extranjera directa, tanto la inversión privada nacional y regional son importantes para Nicaragua. Afortunadamente, el país está posicionándose muy bien en este campo. Internacionalmente los niveles de inversión son altos, concentrados en ciertos sectores, pero son altos y se ha establecido una imagen internacional del país comprometido con la estabilidad macroeconómica, con la estabilidad política y social, sobre todo por los programas sociales que el gobierno ha venido implementado y el liderazgo que ha ejercido sobre sectores importantes del país, pero hay que cuidar esa imagen y hay que asegurarnos que realmente tenemos esa estabilidad a largo plazo y que emitimos las señales mejores que como país podemos dar para que atraer mayor inversión.

Esta economía necesita crecer mucho más para poder llegar a resolver los problemas de pobreza, los desafíos que tenemos de rezago total tan tremendos. Debemos crecer al doble. Tenemos que ponernos de acuerdo como país en las acciones que debemos emprender para que eso suceda, y eso pasa por crear las mejores condiciones para la inversión y nosotros hemos estado señalando como Fundación una serie de tópicos que son bien importantes atender.

Hemos puesto sobre la mesa el tema de educación. Es un tema de mediano y largo plazo, pero es fundamental y especialmente ponemos énfasis en resolver los problemas de desnutrición crónica que todavía existen en Nicaragua y que son fuertes en el sector rural, pero hacerlo de una manera que sea efectiva, asegurándonos que los programas que estamos utilizando tengan un impacto. Los programas de transferencia condicionada que están haciendo Brasil, México, Guatemala, y que Nicaragua hizo en un momento y que fueron abandonados, creemos que es una alternativa que debemos de revisar, en el sentido que aseguran la nutrición del hogar, de los niños, que se hacen sus chequeos de salud y se les da una transferencia a los padres para que mantenga a sus hijos en la escuela y que no deserten -la deserción escolar es un tema importante en Nicaragua-, que se les compense porque están en la escuela, por el costo de tener a los hijos en la escuela, ésa es la transferencia que funcionó en Nicaragua y en otros lados. Es caro tal vez, no lo podemos universalizar en las zonas donde más extrema pobreza, pero sí creemos que puede ayudar a resolver el problema de educación y desnutrición que tenemos en el campo y que condena a las generaciones futuras.

Luego, mucho más y mejor inversión en educación básica, no solamente preescolar, sino también primaria, secundaria y técnica. Para eso hay que incrementar el presupuesto para los próximos años. Hay que invertir, decimos nosotros, de 3.5%, que está en la actualidad, a un 7% y concentrar esos recursos en los programas que más impacto pueden tener en cambiar la situación del sector. En fin, tenemos un trabajo donde hacemos recomendaciones muy concretas y les ponemos números del tipo de acciones, habiendo consultado a los expertos más diversos y completos en el campo de la educación y eso es lo que estamos haciendo en FUNIDES, poniendo temas sobre la mesa que son bien importantes para el país.

Estamos poniendo el tema del mercado de tierras, los derechos de tierra, de propiedad, donde hay carencias, desafíos y potencial conflictividad, pero también hay nuevas tecnologías y capacidad de acelerar el paso en la solución de los problemas que todavía existen en ese campo, porque es la base de poder mejorar la productividad del campo en el futuro cuando nos volamos la frontera agrícola y necesitamos que la gente pueda hipotecar sus propiedades para obtener financiamiento, invertir en mejorar su tecnología, su productividad, que es por donde deberá de mejorar la producción agropecuaria en el futuro, porque tierras ya no tenemos tantas disponibles.

Estamos poniendo el tema de institucionalidad y sobre todo enfatizando determinadas áreas que son las que precisamente nos compran estabilidad de largo plazo. Estamos trabajando también el tema del crecimiento, pero un crecimiento incluyente, inclusivo, que tome en cuenta la importancia de transferir activos a los pobres y por supuesto enfatizar en el crecimiento, la inversión en educación, salud, infraestructura, en fin los tipos de acentos que consideramos clave para ir sacando a Nicaragua hacia delante.

Entonces, para mí los desafíos están en buscar cómo crecer al doble, abrir una discusión en el país de qué acuerdos pudiésemos alcanzar que nos compren eso y cuáles son los temas que debemos de atender, y ésas son en parte las cosas que estamos poniendo sobre la mesa, y ojalá que logremos lo que se viene logrando a pequeña escala en estos foros de FUNIDES que organizamos regularmente, que viene gente de todos los sectores, inclusive de diferentes concepciones ideológicas, y podemos conversar entre nosotros, a veces descarnadamente, sobre los problemas que tenemos y cómo solucionarnos. No vale aquí un diálogo retórico, tiene que ser un análisis de fondo sobre planteamientos concretos y ojalá que nos movamos en esa dirección.

Usted hablaba que Nicaragua debe buscar una concertación nacional ¿De qué depende que se dé esta concertación nacional y quiénes deben promoverla?

Yo creo que depende de voluntades políticas de los actores más relevantes: por un lado está el gobierno; por el otro lado están los partidos políticos, el sector empresarial, productivo, laboral y sectores de la sociedad civil que de alguna manera pueden organizarse de forma tal que se de en el país una discusión sobre cómo enrumbarnos en el futuro con una visión compartida y evitando la polarización que nos ha caracterizado en el pasado y que le puede hacer mucho daño a Nicaragua.

La permanencia del comandante Daniel Ortega en la Presidencia significa que Nicaragua seguirá dependiendo de la cooperación venezolana ¿Esto les preocupa a ustedes como FUNIDES?

Mirá, hemos llamado la atención que cualquier dependencia así fuerte en las fuentes de recursos es una vulnerabilidad y lo que tenemos que manejar es tratar de tener eso (las fuentes de recursos) lo más diversificado posible. Yo creo que los acuerdos de comercio con Venezuela tienden a sostenerse, eso esperaría. Pero, también hay que estar claros que Colombia ha sido el mercado natural de Venezuela y que ellos están en un proceso de reacercamiento y el comercio ahí se había caído de 7 mil millones de dólares a 2 mil millones, así que está recuperándose y en ese sentido hay que estar conscientes que ese mercado pudiese enfrentar ese tipo de competencias, por lo tanto hay que continuar con la estrategia de diversificación, buscando el mercado de América Latina en general, dadas las condiciones a veces que estamos viendo en Estados Unidos y Europa, nuestro mercado en el pasado más importante; y hay que seguir enfatizando en la región y Asía en particular que se ha quedado fuera de nuestro radar, pero ya se han abierto posibilidades y creo que promete más posibilidades en el futuro.

Ahora, desde el punto de vista de flujos de cooperación, efectivamente pueden cambiar por diferentes razones (económicas, políticas y hasta de naturaleza humana) y creo que debemos estar preparados a eso. La verdad es que el país ha venido avanzando en que su frente de flujos externos se ha ampliado, o sea tenemos IED mucho más voluminosa que en el pasado, continúan estables y creciendo, quizás a una tasa un poco más moderada, las remesas tanto de Costa Rica como de Estados Unidos. Hay que cuidar esos conflictos con Costa Rica, que no se deteriore la relación, salirnos un poco de esa lógica en la que nos metimos este año que no sé si era conveniencia política de ambos lados, que han decidido explotar estos temas fronterizos que deberían ser manejados de una manera profesional, madura, ponderada, y se está convirtiendo en batallas políticas que venden los medios y le dan gusto a esos intereses políticos que son poco relevantes a veces, considerando los intereses mayores y reales que tenemos como sociedades altamente entrelazadas por razones económicas, migratorias y de otra índole.

En todo caso creo que tenemos una diversificación de fuentes: están los organismos internacionales, están donantes, algunos de los cuales se han comenzado a retirar por razones tanto internas como externas de su propia lógica; pero hay que continuar siempre avanzando en esa agenda de diversificar nuestra fuente de recursos externos lo mismo que nuestras propias exportaciones. Entonces, sí, es un tema que cualquier dependencia de una fuente ciertamente preocupa y por eso se debe continuar teniendo un frente amplio de gestión de otras oportunidades que el país tiene que le compensen y saber estar preparados para cualquier cambio en esos escenarios que quizás lucen más vulnerables que otros.

Hablando de los conflictos entre Nicaragua y Costa Rica, ¿si estos continúan podría haber costos económicos y políticos para nuestro país?

Ojalá que no, pero veo que hay una escalada y esta vez por el lado tico. Tal vez nosotros iniciamos un poco las tensiones con el dragado, que entendía yo se tenía informado de esto a los ticos y en un momento determinado se tornó conflictivo. No sé si fue provocado políticamente, por el otro lado si fue real, y ahora viene esta escalada con esta carretera que potencialmente pudiese generar daños. Entonces, son cosas de las que debemos hablar, porque ambos lados estamos obligados a ver los impactos ambientales de cualquier acción que hacemos en la frontera, y eso es algo que se utilicen análisis sólidos, creíbles, para ver si hay daños, cómo se pueden compensar y seguimos hacia delante. Pero, convertir esto en lo que lo estamos convirtiendo en un tema de potencial conflictividad, realmente le puede hacer mucho daño a esta economía, a las relaciones que existen entre ambos países que son bastantes más profundas de lo que se puede apreciar a simple vista. Así que hay que tener cuidado con esa relación y cómo manejamos esa situación.

Volviendo al tema electoral, Dr. Mario Arana, ¿qué consecuencias podría tener socialmente estos resultados electorales poco creíbles? Hasta el momento se reportan 7 muertos (entre policías y civiles) por el descontento social que hay sobre las elecciones.

Esperaría que esos fueran casos aislados y todos tenemos la obligación de llamar a la cordura. No vale la pena que una sola vida se pierda en Nicaragua por razones políticas, ya suficientemente hemos sufrido por eso y es responsabilidad de todos parar, parar este tipo de situaciones. Es absurdo, pero a la misma debemos preocuparnos porque tengamos una democracia que compartimos, que funcione; que es realmente una manera de continuar la lucha. Podemos tener diferencias de opiniones, pero que se resuelvan de forma pacífica, a través de las vías institucionales, porque la institucionalidad debe dotarnos de estabilidad a largo plazo y así es como vamos a prosperar en el futuro.

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