Necesitamos promover la inversión privada

Como todos sabemos, Nicaragua necesita crecer mucho más rápido – FUNIDES ha propuesto una meta de crecimiento del 7 por ciento anual – para generar más y mejores empleos, y reducir la pobreza de forma sostenible. Para ello debemos aumentar significativamente tanto la productividad de la economía como la inversión.

Sin embargo, en los últimos cinco años, el crecimiento de la inversión ha sido insuficiente. La inversión total creció en términos reales (ajustada por el aumento del costo de la construcción y los precios de las maquinarias) a una tasa promedio anual de 1.5 por ciento; la inversión pública creció a 3.9 por ciento, pero la inversión privada apenas 1 por ciento. En términos de inversión por habitante, los resultados fueron aún más pobres, la inversión total se estancó y la inversión privada bajó (-0.3%).

Dado que la inversión extranjera creció a tasas record durante este periodo (22 por ciento anual en términos reales), el débil crecimiento de la inversión privada total es todavía más preocupante, ya que sugiere que la inversión privada nacional ha bajado. Aunque los datos disponibles no permiten afirmar esto categóricamente (ya que no diferencian entre la parte de la inversión extranjera que incrementa la inversión y la que financia operaciones o la adquisición de empresas, propiedades y otros activos existentes), el auge de la inversión extranjera, frente a una inversión privada básicamente estancada, apunta a una disminución de la inversión privada nacional.

Nicaragua ofrece muchas oportunidades para la inversión. Por ejemplo, tenemos políticas macroeconómicas responsables y estabilidad cambiaria, una buena localización geográfica que facilita el comercio, apertura al comercio internacional con varios tratados preferenciales de comercio internacional, seguridad ciudadana, libertad económica, abundantes recursos naturales aptos para un aprovechamiento sostenible, y una fuerza laboral inteligente.

Surge entonces la pregunta de por qué estas oportunidades parecieran estar siendo más aprovechadas por los inversionistas extranjeros que por los nacionales. La respuesta a esta interrogante requiere más información y análisis, pero posiblemente gire alrededor de temas tales como el costo de y acceso al financiamiento de mediano plazo, la seguridad de la inversión y el costo de hacer negocios.

Por lo general, los inversionistas extranjeros tienen mejor acceso que los nacionales a créditos más baratos y de mayor plazo, a varios tipos de seguros que reducen sus riesgos, y, por su tamaño, menores costos de hacer negocios en términos relativos.

Por lo tanto, para que los inversionistas en general y los nicaragüenses en particular puedan aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece el país, necesitamos, entre otros, 1) fortalecer nuestra institucionalidad y el Estado de Derecho para darle mayor seguridad a la inversión ; 2) aumentar el acceso al crédito de mediano y largo plazo; y 3) reducir los costos de producir y comercializar con mejor infraestructura, energía más barata, tasas impositivas más bajas y menos trabas burocráticas. También necesitamos capacitar más a nuestra fuerza laboral y mejorar la calidad de la educación básica.

Solo así lograremos la Nicaragua más próspera y justa que todos anhelamos.

Los autores, Carlos G. Muñiz y Ana Cecilia Tijerino son economistas y Director y Sub Director Ejecutivo de FUNIDES.

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