El mayor reto del 2013

El mayor reto del 2013 continúa siendo fortalecer nuestra débil institucionalidad con la meta de asegurar, entre otros objetivos: 1) que todos cumplamos por igual con las leyes y regulaciones del país; 2) un gobierno eficiente que promueva la transparencia y minimice la corrupción y los trámites y regulaciones innecesarias; y 3) un sector privado también con altos estándares de ética y transparencia.


¿Por qué?

Primero y primordialmente, porque la institucionalidad es esencial para el bienestar y la seguridad de la ciudadanía, particularmente para los pobres. Los pobres son los que más padecen cuando las autoridades actúan arbitrariamente y no se cumplen las leyes.

Segundo, porque los países que tienen instituciones sólidas son los que tienen mejor bienestar económico. Se puede crecer rápidamente en el corto plazo con instituciones débiles, pero no de manera sostenida como lo necesita Nicaragua. Como se analiza en el estudio: ”Institucionalidad para el desarrollo” patrocinado por FUNIDES, los nicaragüenses ya hemos pasado varias veces por esta experiencia: años de crecimiento han sido seguidos por largos periodos de de-crecimiento y de crisis, en gran parte porque nuestra institucionalidad ha sido históricamente débil.

Un reflejo de nuestra débil institucionalidad es que nuestro ingreso por habitante (ajustado por diferencias en el costo de vida) es apenas alrededor del 40 % del de Costa Rica y 25 % del de Chile, que son los países con mejores instituciones en la región y en América Latina respectivamente. Nuestra meta debe ser, por lo tanto, alcanzar sus niveles de bienestar. Para alcanzar el ingreso por habitante actual de Costa Rica necesitamos crecer al 7% anual por 17 años y para alcanzar el de Chile 23 años, lo que no es fácil pero es factible.

Un requisito clave para acelerar nuestro crecimiento económico, crear más y mejores empleos, y reducir la pobreza en forma sostenida es, por lo tanto, fortalecer nuestra institucionalidad, ya que países con instituciones sólidas:

  • Fomentan la inversión y el empleo ya que le dan certeza a los inversionistas (tanto a los grandes como a los pequeños) de que el cumplimiento de las leyes y contratos no está sujeto a arbitrariedades de jueces o funcionarios públicos.
  • Además de atraer más inversiones, logran también mayores beneficios para los consumidores y menores costos para el Estado. Por ejemplo, si un inversionista percibe que su inversión es más riesgosa por debilidades institucionales, demandará mayores precios y/o mayores beneficios fiscales.
  • Responden de manera adecuada a las necesidades de la población, ya que los gobiernos, y por ende sus funcionarios, son más responsables ante los que deben servir.
  • Esto conlleva a un gasto público más eficiente y mejor focalizado, incluyendo mejor infraestructura, educación y salud, y a menos trámites innecesarios. Todo ello aumenta la productividad de la economía y reduce los costos de producir y vender, aumentando la inversión.

Pongámonos entonces como propósito de Año Nuevo fortalecer nuestra institucionalidad. Corresponde al Gobierno liderar este esfuerzo que debe ser apoyado por todos los nicaragüenses.

El autor es economista y Director Ejecutivo de FUNIDES.

 

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