Consideraciones y opciones de políticas con relación a las actuales tarifas eléctricas (Primera parte)

electricidadRecientemente se ha venido discutiendo en Nicaragua si las tarifas de energía eléctrica deberían disminuir en respuesta a la drástica disminución del precio internacional del petróleo. Por años se ha dicho que el aumento de las tarifas eléctricas ha obedecido al incremento del precio del petróleo. Con la misma razón, al contar con una matriz energética que depende un 50% de generación de energía térmica, la disminución del precio del petróleo debería de trasladarse a las tarifas. Además la discusión es relevante porque el costo de la energía eléctrica es muy importante para la producción y competitividad del país y una carga importante en las finanzas de los hogares.

Desde 1991 las tarifas eléctricas han aumentado en términos nominales y reales un 15% y 5% respectivamente.  La producción de energía en el país aumentó de 1,083 gigavatios-hora en 1991 a 2,920 gigavatios-hora en el 2013. Dada esta mayor producción y mayores precios, los ingresos brutos por ventas de energía eléctrica entre 1991 y 2013 se han multiplicado por 8.  La estructura del consumo de energía se ha modificado un poco en los últimos años. Siempre el sector residencial es el que más consume, pero a partir del año 2000 el sector comercial ha consumido más energía con respecto al total y la irrigación ha venido perdiendo peso.

Al comparar las tarifas de energía eléctrica en Centroamérica, en general las mayores son las de Nicaragua y las menores las de Panamá. Por ejemplo, al tomar un consumo residencial de 200 kWh en 2014, en Nicaragua se paga 24.7 centavos de dólar, mientras que en Panamá y Honduras se paga menos de la mitad. Aunque en otras categorías de consumo varía el país con menor costo de energía eléctrica, de manera consistente Nicaragua tiene la mayor tarifa en todas las categorías.

Ante estos datos, conviene hacerse la pregunta: por qué son las tarifas eléctricas en Nicaragua consistentemente mayores que en el resto de la región? La respuesta está en los elementos estructurales que definen a nuestro sistema eléctrico nacional. El primero tiene que ver con las altas pérdidas de energía que se generan en el sistema. Nicaragua ha encabezado hasta hace muy poco el porcentaje de pérdidas de energía.  Un 23% de la energía total que se produjo en el 2013 en Nicaragua no llegó a los consumidores, sino que se perdió por las malas conexiones, sistemas viejos y falta de subestaciones. Si bien el país ha hecho esfuerzos notables en la reducción de estas pérdidas, ya que para el año 2004 las pérdidas superaban el 30%, éstas aún son mucho mayores que las registradas en Guatemala (15%), Panamá (14%) o El Salvador y Costa Rica, que pierden un 12% de la energía. Desafortunadamente este es un problema estructural que no se puede resolver de la noche a la mañana y que requiere además de altas inversiones. Además todavía se calcula en el país un alto porcentaje de energía que no cuenta con conexión formal, lo que implica un alto costo de distribución de energía que se traduce en un incremento en la tarifa; por tanto una carga a los clientes formales del sistema. En este caso se refiere a las conexiones ilegales conocido como “fraude eléctrico” que “castiga” a los consumidores formales del sistema, elevando su costo.

Un segundo elemento tiene que ver con el tamaño reducido del mercado energético nicaragüense.  Con una demanda máxima de 620 MW, Nicaragua es el sistema de menor tamaño de la región, sólo un 46% del tamaño de Honduras y un 39% del sistema de Costa Rica.  Este pequeño tamaño desaprovecha economías de escala que podrían abaratar las tarifas.

Finalmente, otro elemento que ha incidido ha sido la alta dependencia del petróleo que tiene nuestro sistema, pese a los grandes avances en producir energía en base a recursos renovables. En el 2013 Nicaragua generó el 50% de su energía en base a renovables, mientras que Costa Rica generó un 88%, Guatemala 68%, El Salvador 60% y Panamá 58%.

Nicaragua destina un 10.5% de su PIB a la factura petrolera, comparado con el 8% en promedio de la región centroamericana. Esta alta dependencia del petróleo ha hecho que el incremento en el precio del crudo de los últimos años se haya sentido más en Nicaragua que en ningún otro país.  Precisamente por el mismo motivo, la disminución actual de los precios del petróleo debería de percibirse más en Nicaragua.

La mayoría de los analistas coinciden en que los precios del petróleo permanecerán bajos durante el 2015 y quizá por un tiempo más, aunque en el mercado del petróleo es casi imposible predecir con exactitud. Por tanto, en la segunda entrega de este artículo se exponen algunos elementos que deberían de tenerse en cuenta a la hora de decidir sobre el uso y/o destino del ahorro derivado de esta baja en el petróleo, sobre todo ante la posibilidad de una reducción de las tarifas de energía eléctrica en el país.

Juan Sebastián Chamorro
Director Ejecutivo de FUNIDES

You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published.